
Desde que escribía en los primeros años de Revista Scooter que empecé a conocer - y dar a conocer - a Alicia Sornosa, una aventurera nata, viajera incansable, y amante del mundo de las motocicletas. Hace poco, leyendo una de sus aventuras por tierras africanas, nos cuenta cómo la extorsión a los funcionarios en algunas fronteras está a la orden del día. Es algo sabido de todos y "vox populi", así que no descubro nada nuevo. Siempre se aconseja que no les des nada de dinero y que insistas en tu derecho de pasar la frontera.
Pero la solución que nos da Alicia es aún mejor. Eso sí: solo sirve para chicas. Es "soltar una lagrimilla", o ponerte triste y hacer ver que estás a punto de llorar. Remedio infalible: te dejan cruzar fronteras sin entretenerte ni tener que insistirles y, por supuesto, sin tener que pagar.